Ya lo dijo Judy Garland en la película El mago de Oz: «se está mejor en casa que en ningún sitio». Y ahora con tanto vídeo, tutorial y programas desde casa hemos podido entrar en el hogar de muchas personas.

¿No os pasa que os fijáis en todos los detalles? Los cuadros de detrás, los muebles, el sofá, el suelo, si el espacio es grande o pequeño, la bombona de butano en la esquina y los azulejos de la cocina de los años 80 con el dibujo de un huevo frito (éste lo tengo yo). Es maravilloso ver todo esto y sacar conclusiones, es inevitable; nuestra naturaleza mezquina y prejuiciosa nos juega malas pasadas a veces y yo por lo menos no lo puedo evitar.
Este mes iba a empezar una reforma en mi casa e iba a deshacerme de los huevos fritos. Estaba ya preparada para despedirme del horroroso terrazo y poner tarima: me encanta la sensación de andar descalza sobre un suelo de madera. Siempre que voy a un hotel intento que tenga suelos de madera, para ir acostumbrándome y olvidar así el frío abrasador que desde mis pies sube trepando como un escalador por mis piernas para avisarme de que me tengo que poner las zapatillas de estar en casa. Es desolador.

Si es una persona famosa yo doy por hecho que tendrá un casoplón y con estilo. Vaya decepciones me he llevado: no es oro todo lo que reluce ni el buen gusto se vende por fascículos; casas pequeñas de grandes artistas y jardínes celestiales de payasos de telecirco. Es lo que hay Alzugaray.
Lo que da un montón de envidia son esas terrazas maravillosas con su césped, sus muebles de jardín y sus piscinas. Que si lo llego a saber con tiempo me voy a vivir con Ricky Martin, seguro que tiene tarima.
Hay algunos personajes que se sitúan estratégicamente delante de su gran colección de libros: estanterías llenas de bondades y buenos propósitos. Que se sepa que leo y que soy una persona culta. Y la guitarra bien colocada con su amplificador Fender para que se vea en la esquina de la pantalla. Que no sé yo si en estos tiempos virtuales se cotiza más un perro o una buena guitarra.
Yo lo que sé es que he fallado con lo de los pijamas, no estaba preparada. Confiaba demasiado en mis chándales de algodón y ahora con lo que sueño es con la sección de pijamas de Woman Secret. Después de esto los pijamas se convertirán en un regalo de culto y por fin estarán justificados los precios de los mismos: que barbaridad (con voz y música de Jaime Urrutia).
Hasta que no haga la reforma no puedo hacer vídeos, no me lo perdonaría (se lo debo a mi futuro suelo de madera). Y si hago una vídeo llamada ya tengo cogido el sitio: con mi estantería llena de libros detrás y en la esquina mi guitarra Alhambra del ’71 y mis palillos.
Un comentario sobre “¿Me enseñas tu casa?”