Superpoderes de andar por casa

Mi amigo Federico tiene el superpoder de discutir absolutamente todo: da igual la temática o el ámbito de conocimiento, todo lo discutirá e incluso a veces te hará dudar aún sin llevar la razón. La historia más sonada fue la del restaurante chino: le preguntó a la camarera de dónde era, ella le dijo que era china. Él por supuesto le dijo que no era china, que era coreana, y todo esto después de ponerse la toalla caliente de lavarse las manos en la cara: decía que la toalla era para la cara y no para las manos. ¿Que hay un biólogo en el grupo y se habla sobre la sedimentación de los fondos marinos? Ahí va Fede a rebatir lo que diga el biólogo. Con Fede no hay café aburrido ni tema del que no se pueda discutir: «¿de qué se trata que me opongo?» Es maravilloso.

Tengo otro amigo que es capaz de quedarse dormido en cualquier lugar, de cualquier forma y en menos de un minuto: en la playa, en el coche, con una copa en la mano, sentado en un bar en la calle, apoyado en el altavoz de la pista de baile de una discoteca… Me encantaría tener este superpoder: yo necesito dos almohadas para dormir, una botella de agua, leer un poco, hacer dos sudokus y que no haya luz ni ruidos para conciliar el sueño. Eso sí, tengo la habilidad de echarme una siesta de dos horas y poder dormir esa noche mis 8 horas tranquilamente.

Antonio tiene el superpoder, cuando vamos a comer a un restaurante, de pedir para 9 cuando somos 5. Siempre sobra comida, y no sé porqué seguimos dejando que pida él. ¿Quién no tiene un amigo o amiga que es el «mete patas» del grupo? Santiago tiene la encantadora habilidad de hablar y «cortarle el punto» a cualquiera: «ayer vi a tu exnovia con Roberto, ¿ése no era tu amigo?». Y lo bueno es que no lo hace queriendo. Yo recuerdo que una vez en una reunión de amigos le pregunté a un chico cuándo era su cumpleaños, y después le hice la misma pregunta a su hermano mellizo. Tengo que decir en mi defensa que no se parecían mucho, y que no sabía que eran mellizos. Soy un poco despistada y he metido mucho la pata, pero estoy mejorando. Me pasa por no prestar atención y porque tengo mala memoria. Hace un año me llevó mi novio a Guía a comer pollo al «piri piri» por primera vez y cuando estaba en el restaurante me iban viniendo imágenes y recuerdos. Ya había estado allí, en el mismo restaurante, más de una vez y con otro novio. Mi falta de memoria me parece un superpoder: puedo disfrutar cada momento como si fuera la primera vez. ¡Y lo disfruto doblemente!

Mi padre tiene varios superpoderes. Uno es hablar mucho tiempo seguido sin necesidad de que nadie le conteste. Los fines de semana siempre los pasábamos en el campo, a una hora de camino de la ciudad. Antes de montarnos en el coche acordamos entre mi madre y mis hermanos que no íbamos a abrir la boca en todo el camino. Nos montamos en el coche y mi padre empezó a contar sus batallitas, que todo hay que decirlo, eran muy entretenidas. Pues desde que salimos hasta que llegamos no dejó de hablar y ninguno de nosotros pió. No se dio ni cuenta del pacto de silencio. Otro superpoder es sacarle información a cualquier persona: hubiera sido un buen agente de la KGB.

El padre de un amigo mío tiene la habilidad de encontrarse siempre la piedra en las lentejas, y si hay algún elemento extraño en la comida siempre le tocará a él, no falla. Mi amigo Ale es capaz de beberse toda la cerveza del mundo y tiene una memoria prodigiosa: retiene los detalles más nimios. Se llevó parte de la memoria que a mí me falta. También tiene la capacidad de irradiar energía positiva a todo el que le rodea, con cerveza y sin ella. Mi amigo Jordán me cuenta que su novia tiene el superpoder de infligirle el máximo daño en sus zonas blandas de las formas más inverosímiles: cuando va a darle un abrazo le da un cabezazo en el ojo, o si están en el sofá y le pone las piernas por encima le da sin querer con el talón en la entrepierna… Es como vivir con Pepe Viyuela.

Tengo un amigo que es capaz de pelar naranjas rayando la perfección. Yo como véis sigo intentándolo.

Me parecen fascinantes los superpoderes que hacen especial a una persona, aquellos que forman parte de su personalidad y que aunque al principio los veas como algo molesto o que te sacan de quicio al final los asumes y hasta terminan siendo algo enternecedor, si apuestas por la amistad y/o el amor a esa persona. En eso consiste la amistad y el amor, ¿no es cierto?

«No puede ir muy lejos la amistad cuando uno ni otro están dispuestos a perdonarse mutuamente sus pequeños defectos». Jean de la Bruyére.

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