Venías de muy lejos con noticias tristes y amargas, mirábamos la pantalla con temor y aún sin alarma. El miedo no te toca hasta que lo tienes cerca, duermes tranquilo en tu cama. Grandes cambios nos acechaban, ya era nuestro vecino el que nos alertaba. Que viene el coco, que viene: no estábamos preparados, ¡cáspitas! Tú seguías con tu vida sin saber lo que nos esperaba. Cuentos, quimeras y otras fábulas, cerraron las puertas de la noche a la mañana. Caras de sorpresa y bocas abiertas, yo tampoco me lo esperaba. Dime tú qué hacemos ahora con todo el tiempo por delante, sentados en nuestro balcón y mirándonos cara a cara. Mantén la calma joven padawan, que nos esperan grandes enseñanzas. No quisieras perder el tiempo que nos regalan a mansalva. Yo que era puro fuego y tú que vienes con tu agua, dime cómo lo hacemos para estar tanto tiempo en casa. Respira hondo mi tierra querida, coge fuerzas y esperanzas: de lejos se ven los picos que antes la contaminación no nos dejaba. Animales en las calles y King Kong en la Giralda, gritando por el espacio que antes el hombre pisaba. Calles desiertas, tiendas cerradas: farolas apagadas. La noche despierta con llamadas agrietadas. Grietas de dolor por las personas que amas, que no están cerca de tus brazos ni de tu almohada. Por la mañana amanece sin números de calendario, el reloj ya no te grita y el del tiempo ni amenaza. Lee, toca, silba y salta: eres libre en tu pequeña casa. Pasan los años, no te exaltas. Pasan los días, ahora no te deshagas. Piensa en los días que nos quedan por vivir sin temor a nada. Sin temor se vive si se vive con ganas. Ganas de reír y de correr por la playa. Si King Kong está subido en la Giralda apuesta porque no nos pasará nada.
Magnífico
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