«El sueño de María (IV): de charcutera a arquitecta»

Tras dejar el trabajo en el supermercado Gourmet María estuvo dos meses trabajando en un banco de administrativa. Por fin pudo dejar atrás esas visitas a la cámara frigorífica y el olor a pollo frito. Fue toda una experiencia, todo hay que decirlo: el azar te lleva por caminos insospechados, así es la vida. Si tuviéramos todo planificado, controlado y sin opción a imprevistos o sorpresas sería un aburrimiento brutal. Seguramente nos marchitaríamos como flores a las que no les llega el sol. Hay una frase de carpeta de instituto que me encanta: “sólo en la oscuridad puedes ver las estrellas”. Esta frase es de Martín Luther King. Hay mucho sobre lo que pensar en solo ocho palabras.

Bueno, sigamos con la historia. ¿Qué llamada recibió María que lo cambió todo? Pues le llamaron de la empresa de Antonio: había una vacante de delineante. ¡Y consiguió el puesto!

¡¡No se lo podía creer!! Cuando la llamaron Ian estaba en el salón. María entró dando saltos de alegría como un dibujito animado por toda la estancia. Milly inmutable pero atenta miraba cada movimiento. Esa noche celebraron con vino y queso la buena nueva.

Empezó en su nuevo trabajo como delineante y después pasó al departamento de urbanismo. Tenía la experiencia y la formación. Estaba en el sitio que quería estar y aún le quedaba alguna que otra sorpresa. Desde luego le hubiera gustado estar en España trabajando: echaba mucho de menos a su familia, la playa, las gambas y el jamón. Pero esta experiencia no se la iba a quitar nadie. Había trabajado duro para estar ahí.

La empresa donde trabajaba María se presentó a un concurso de un proyecto muy importante: la restauración del Parlamento Británico. Suena bien, ¿eh? Pues ganaron el concurso. Necesitaban formar un equipo para la dirección y gestión del proyecto, y ahí va María, cogiendo la curva ras, ¡ojo! frenando cuatro, rasante en izquierda cinco, sesenta derecha cuatro a más, ¡ojo! Barranco… María, cual piloto de rally, iba lanzada y a toda pastilla. Consiguió formar parte del equipo y fue la mejor experiencia laboral que ha tenido en toda su vida. Salió en el periódico y todo.

Quién le iba a decir a María que llegaría a recorrer los pasillos de uno de los edificios más emblemáticos de Reino Unido, además de ser patrimonio de la humanidad, formar parte del equipo de restauración y ser parte de la historia.

Te digo yo a ti que si mando esta historia a NETFLIX me compran los derechos y se convierte en una serie de éxito. Tiene de todo: mujer joven con estudios, crisis, esperanzas, viaje al extranjero, ilusiones, tragedias, un loro, un peluquero sexy, amor, pasión, pollo frito, una boda y una muerte (la de un pajarito, después te cuento). Sé que hay relatos fascinantes de muchos españolitos que cogieron la mochila y tiraron millas, como María. También sé que necesitamos conocer más historias como éstas y ver menos la tele, aprenderíamos mucho más; gente corriente con historias para no dormir. No hay que irse muy lejos para oír anécdotas que te dejarían sin habla. Pregunta a tus abuelos, a tus padres, a tu tío, a la madre de tu amiga, … y que te cuenten.

Ya toca un poquito de amor, mariposas y corazones voladores ¿no?

Un sábado por la mañana María se despertó con el desayuno en la cama. Tostadas, zumo de naranja, una flor y un pequeño monedero de piel antiguo. Ian la miraba sentado a un lado de la cama. Le animó a que abriera el monedero y mirara dentro. María empezó a ponerse nerviosa, aunque no sabía por qué. Lo abrió y descubrió dentro un anillo precioso y muy antiguo. Perteneció a la abuela paterna de Ian, una londinense de pura cepa que soltaba tacos en cada frase que decía y se llevaba todo el día fumando y viendo boxeo en la tele, mientras que el marido cuidaba del jardín: una pareja muy peculiar.

Monedero original donde venía el
anillo cuando lo compraron.

¿Te quieres casar conmigo? La respuesta de María  fue ¡sí!: lagrimita cayendo por la mejilla, abrazo, beso de alegría y Milly arañando la puerta para que le pusieran de una vez por todas su comida (estos humanos son muy tontos. ¿Le habrá regalado una lata de paté de salmón gourmet?).

Antes de que pasara esto ocurrió algo a lo que no estamos acostumbrados. Yo por lo menos pensaba que ya no se estilaba: Ian llamó por teléfono a los padres de María para pedir su mano. ¡Si es que los ingleses son muy polite! (Educados, en español). Fue una llamada a tres: Ian no sabía español y los padres de María no sabían Inglés. Pues imagínate a Ian, en una operación de espionaje de alto secreto, poniéndose en contacto con Alicia, amiga de María, gallega, que sabe inglés, contándole su plan. Alicia supo antes que María todo lo que iba a pasar ¡Qué emoción! Y la conversación a tres tuvo que ser extraordinaria, la tenían que haber grabado. Yo me la imagino así:

  • Ian: Hello, I’m Ian. How are you?
  • Alicia: Hola, dice que es Ian. Que cómo estáis.
  • Padres de María: Hola Ian. Estamos bien, ¿y tú?
  • Alicia: Ian, they say hello and how are you?
  • Ian: Hello, I’m fine, and you?
  • Alicia: Ian dice Hola, que está bien, ¿y vosotros cómo estáis?
  • Padres: Hola Ian. Estamos bien. Hola Alicia, ¿cómo estás tú?
  • Alicia: Ian, they say hello, they are fine and ask me how i am.
  • Ian: Hello, I’m glad. and you Alicia?
  • Alicia: No puedo con mi vida, espera que me echo un gintonic porque esto va para largo. Ian oh my god! I need a gintonic, this is going to be hard!
AGUA DE MAR PARA BEBER
Alicia no tenía hielo ni tónica.

La boda la celebraron en tierras españolas. Fue íntima y muy especial. Tuve la suerte de ser testigo y cómplice del amor que unió ese día a estas dos personas tan maravillosas. Milly no pudo venir, tiene miedo a las alturas, pero envió un regalito a la pareja: un pájaro moribundo con todo su amor (éste es el muerto).

A la boda vino Antonio y…

Continuará…

Deja un comentario