Hay dos tipos de personas en este mundo, las buenas y las malas: Las buenas duermen mejor, pero las malas parecen disfrutar mucho más las horas en que están despiertas.
Woody Allen.
Es difícil encasillar a las personas sólo en dos grupos. Si le hacemos caso a Woody Allen… No me quiero creer que solo los que se lo pasan bien son los malos de la película. Yo duermo bien, y por la noche…no salgo. Prefiero dormir y pasarlo bien de día. Así que soy buena porque no me gusta trasnochar; además ahora no se puede.
Voy a citar a continuación algunos ejemplos de cómo podemos definir a las personas entre dos opciones. Sería un buen ejercicio para conocer a alguien: no muy profundamente, pero así por encima, para empezar, está bien. Son esos pequeños detalles que nos hacen diferentes: terrenales, maniáticos, genuinos y a veces un poquito raros. Pero ahora ser raro está de moda, así que no os de vergüenza admitir que no sois ni de un bando ni de otro.
Hay dos tipos de personas:
- Las que son más cerebrales contra las que son más emocionales.
- Las que toman café y las que son más de té (¿y los del Cola Cao qué?)
- Las que les gusta la tortilla de patatas con cebolla y las que la prefieren sin cebolla (nunca digas que no a una tortilla, lleve lo que lleve).
- Las que beben Coca Cola y las que son de Pepsi (¿alguien en este mundo bebe Pepsi? Sí, sólo Penélope Cruz, en aquel anuncio en el que eructaba).
- Las que beben Ron (solo con hielo) y las que no saben beberlo.
- Las ordenadas y las amantes del caos y el desorden (¡yupi!)
- Las que aman las redes sociales y las que no saben qué es un «Like», ni lo quieren saber.
- Las que aman la playa y las que prefieren el campo (los urbanitas están en medio).
- Las «enterás» y las que les rodean y lo saben, pero las soportan.
- Las amantes de los gatos y las que aman a los perros (y las que son alérgicas y no han podido expresar su amor).
- Las que prefieren los churros de patata y las que son más de churros de masa.
- Las que duermen con calcetines y las que se calientan los pies haciendo daño a otra persona (congelación por contacto).
- Las que hacen la cama todos los días y las que piensan que debe airearse hasta la noche.
- Las que nunca rellenan la aceitera (porque saben que otra persona lo hará) y las que sí lo hacen (porque saben que es su misión en esta vida).
- Las que se alegran del éxito ajeno y las que se enfurecen (esto es muy profundo).
- Las que han nacido para dar consejos y son el alma máter de cualquier grupo humano y las que son un desastre (pero son muy divertidas).
- Las que se compran unos zapatos de deporte, se atan los cordones y ya esas lazadas duran toda la vida hábil de esos zapatos. Y las que los atan y desatan cada día (esto dice mucho de una persona, es clave).
- Las que se ahogan en un vaso de agua y las que se lo beben con un poco de limón (y ginebra, para celebrar).
- Las que saben dónde ponen las cosas y las que continuamente pierden las gafas, la cartera, las llaves de casa… (Pero al final siempre las encuentran, ¿y la alegría que da?).
- Las que cuentan bien, las que cuentan mal y las que no saben contar.
- Las que dejan todo a medias y las que
- Las que somos respetuosas y el resto de hijos de p…
- Las que van al baño y pin pan pum ¡listo! y las que que tardan lo que dura un capítulo de «Juego de Tronos» (esta dicotomía creo que es la más clara de todas, donde hay menos grises definitorios de las personas: al final todo se reduce a lo más simple y básico).
Bueno muchachada, yo creo que con esto ya es suficiente. He enumerado más de veinte opciones en las que te puedes encasillar. Si no te puedes identificar con más de 10 es que eres un poquito raro. Si eres de todos los bandos, según la ocasión, es que te da todo igual o te has pasado con las drogas. Y si puedes elegir un bando u otro en todas, sin pestañear, es que eres un elegido, un ser puro y celestial que no está corroído por la bajeza de los placeres terrenales.
Yo pienso que esto es como las alergias, que te pueden salir cada ciertos años. Va por épocas: cambias con la edad, con el tiempo y con las experiencias. También te cambian las personas que conoces: te enseñan nuevos caminos y amores que no conocías. Esto es lo bueno de la vida: ver con otros ojos, disfrutar con los que te rodean y abrirse a sabores diferentes. Puede cambiar tu gusto por el café, por la tortilla o empezar a tener los pies calientes. Pero siempre tardarás lo mismo al ir al baño.