Si hubieras vivido en la Inglaterra victoriana y fueras una mujer de buena familia, tu mundo habría estado reducido a salones de té, veladas musicales y paseos por el parque en tardes soleadas. Y si, por el contrario, hubieras nacido pobre, seguramente te habría tocado trabajar catorce horas al día como criada, cocinera, lavandera o niñera de esos hijos que Marianne nunca tuvo, porque ella eligió un camino distinto: viajar sola por selvas tropicales, cruzar océanos e instalarse en aldeas remotas para pintar plantas exóticas, algo que ninguna mujer de su tiempo podría siquiera imaginar.

Marianne nació en 1830 en Hastings, al sur de Inglaterra, donde creció rodeada de comodidades y de las expectativas propias de su clase social: casarse bien, cuidar de la familia y no salirse del camino marcado. Sin embargo, su espíritu inquieto ya apuntaba maneras. Libre de obligaciones familiares y tras la muerte de su padre Frederick en 1870, con quien compartía una profunda conexión, marcó un antes y un después: utilizó la fortuna que éste le había legado para recorrer el globo descubriendo y pintando la flora con todo lujo de detalle, por lugares tan dispares como Japón, Borneo, Brasil, Chile, Canadá, Estados Unidos, India o Australia. En sus numerosos viajes -se estima que pasó por un total de 16 países-, visitó Canarias: pasó dos meses en Tenerife, en los que pintó 26 cuadros con la flora y la fauna de la isla.
No eligió el camino fácil ni el cómodo. Viajó sola a lugares que incluso para los hombres de la época eran considerados extremos. Pintaba in situ, bajo climas abrasadores o lluvias torrenciales, enfrentándose a insectos, enfermedades y caminos casi impracticables. Su objetivo era simple y monumental a la vez: capturar la belleza de la flora del mundo tal como la veía.
Amiga del naturalista Charles Darwin, compartió con él su interés por la distribución geográfica de las plantas. Los botánicos siempre han destacado el rigor y la fidelidad de la obra de North; al margen de su valor artístico, reconocen su excelente formación botánica, que le permitió no solo identificar especies ya conocidas, sino también catalogar otras nuevas.
Lo más fascinante de las pinturas de Marianne North es su capacidad para capturar la riqueza del color y la forma de las plantas que la mayoría de la gente nunca había visto. En una época sin fotografía a color, sus acuarelas permitían estudiar especies exóticas de Sudamérica, África, Asia y Oceanía, muchas de ellas desconocidas para la ciencia europea. El resultado de su empeño fue una colección de más de 800 pinturas que hoy son tanto arte como documento científico. Muchas de las especies que plasmó han cambiado o han desaparecido, lo que convierte su obra en un archivo visual irrepetible.
Marianne North falleció el 30 de agosto de 1890 en Gloucestershire (Inglaterra), donde se había retirado tras su última expedición a Chile. Consciente del valor de su trabajo, donó sus cuadros al Real Jardín Botánico de Londres, donde se exhiben en una sala especial, aún con la distribución que ella misma dispuso. Esta colección está compuesta por más de 800 obras realizadas durante los catorce años que se alargó su magnífica y revolucionaria aventura y constituyen una verdadera enciclopedia visual de la riqueza botánica del mundo.

Marianne no se proclamó rebelde, pero lo fue en cada decisión que tomó. En una época donde las mujeres sólo existían en el ámbito doméstico, ella eligió el mundo entero como hogar y estudio. Sus viajes y sus cuadros cuentan la historia de una mujer que no solo pintó flores, sino que también pintó el mapa de su propia libertad. Y lo hizo con la serenidad de quien sabe que la mayor aventura fue atreverse a vivir fuera del marco que otros trazaron para ella. Así, Marianne, fue la mujer que pintó el mundo cuando las mujeres no pintaban nada.
La historiadora Laurel Thatcher Ulrich nos recuerda que “las mujeres que se comportan bien rara vez hacen historia”; y qué razón tiene, si no que se lo digan a Madonna. ¡Feliz día!




Cuando las mujeres no «escribían nada » creo que el ser madres colmaba gran parte de su creatividad.Abzs.Vicente Ramos606 341 638tricenteramos@gmail.com
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