…»A dónde irán los besos que guardamos, que no damos.
Dónde se va ese abrazo si no llegas nunca a darlo»… (Canción de Víctor Manuel)
Eso digo yo: ¿dónde habrán ido todos esos besos furtivos que no se han dado estas tres semanas? Los encuentros a escondidas, las reuniones ficticias, los congresos inventados, las clases de trompeta donde no hay profesor, y sí trompeta… Las empresas virtuales que organizaban «la coartada perfecta» han tenido que echar el cerrojo. Sí, existen. ¿Cómo te quedas? Empresas que ofrecen coartadas a medida y te preparan noches de hotel, viajes de avión, tiques de tiendas, fotografías, llamadas de teléfono y todo lo que puedas necesitar para montar tu propia película. Y aunque la infidelidad sea el protagonista de la película también puedes conseguir cartas de recomendaciones con teléfono y justificantes para ausentarte del trabajo. La inventiva no tiene límites.
…»Pasadas las zarzamoras,
los juncos y los espinos,
bajo su mata de pelo
hice un hoyo sobre el limo.
Yo me quité la corbata.
Ella se quitó el vestido.
Yo el cinturón con revólver.
Ella sus cuatro corpiños.
Ni nardos ni caracolas
tienen el cutis tan fino,
ni los cristales con luna
relumbran con ese brillo»…
Federico García Lorca, (1928). Extracto de La casada infiel, Romancero Gitano.
Si ahora no puedes «jugar a los médicos» con tu amante tendrás que buscar una solución. Eso sí, el ser humano se las apaña rápido cuando el interés aprieta, y más si es el interés propio. Gleeden, una aplicación de encuentros extraconyugales, ha tenido un 160 % más de conexiones y altas en estas últimas semanas: «Gleeden es el jardín secreto de hombres y mujeres casados», «¿tienes ganas de tener encuentros adúlteros?¡Ahora te toca a ti!». Se ha duplicado el tiempo de conexión diaria (unas tres horas actualmente) y los horarios también han variado: se aprovechan los paseos al perro, la hora de la siesta y por las mañanas el teletrabajo hace más fácil compartir deseos con tu «amante bandido».

Tiene una opción que te permite salir de la aplicación de manera instantánea con un leve movimiento de la mano: la opción de «agitar para salir», e incluso tiene «el botón del pánico». ¡¡Es maravilloso!! La especie humana nunca me dejará de sorprender: tanto para lo bueno como para lo malo. Lo malo es que te pillen: a ver cómo das el portazo y te vas de casa. No se puede con el estado de alarma; tenían que haber reflejado esta opción como «actividad esencial». Ahora mismo la frase «Voy a por tabaco» no entraña ningún doble sentido: se están perdiendo las buenas costumbres.
Si nos fijamos en China, primer país en sufrir las consecuencias del coronavirus, se han registrado récords en demandas de divorcios. Yo no digo nada, ahí lo dejo.
Si nos adentramos en el fascinante universo de estadísticas sobre comportamientos de «hombres y mujeres» los datos nos cuentan que en los últimos tiempos son las mujeres las que llevan la delantera, cuando hasta ahora eran ellos los más infieles. Al decir fascinante lo digo de manera irónica, porque me parece algo anclado en el pasado, aburrido y que no aporta nada interesante. Todos sabemos ya que la mujer gana al hombre en todo lo que se proponga, menos en las competiciones de «lanzamiento de huesos de aceitunas»: no se inscribió ninguna mujer.

Volviendo a lo de los cuernos; tenemos tres formas de ser infiel: pensamientos, palabras y hechos. En el estado de confinamiento que vivimos tenemos que quitar de la ecuación los «hechos», exceptuando historias de amantes vecinos que aprovechan las salidas. No te sorprendas si escuchas gemidos en los baños del supermercado o si el perro llega a casa sin hacer sus necesidades y con los ojos más grandes.
Cantando por Dolly Parton «Jolene» me despido: mujeres (y hombres) en todo el mundo piden por favor que no te lleves a su amada/o, una canción preciosa sobre deseo y competencia. Sé bueno y buena y no hagas lo que no te gustaría que te hicieran a ti, consejo de abuela.
Nota mental: fíjate bien si tu pareja agita el móvil cuando se encuentra contigo, no creo que te esté saludando con el móvil en la mano…