Hay vino, Nicolás, y por si fuera
poco para esta nalga de porcino,
con una champaña que del cielo vino
hay los huevos que el chancho no tuviera.
Y con los huevos, lo que más quisiera
tan buen jamón de tan carnal cochino:
las papas fritas, un manjar divino
que a los huevos les viene de primera.
[…]
Rafael Alberti – ‘Al poeta cubano Nicolás Guillén agradeciéndole un jamón’.
Pues ya te entraron ganas de comer con solo leer este poema, ¿a que sí? Te has imaginado esas patatas doradas, crujientes, con sus dos huevos fritos de campo y con pan de hoy para mojar. Y el plato de jamón, cortado en finas lonchas pegadas al plato, con su diadema de tocino y su textura aceitosa al tocar. Estás salivando, y lo sabes.
Lo de antes ha sido fruto de tu imaginación. ¿Qué pasa cuando te entra por los ojos? La otra noche mientras veía la serie «Transparent», la cual os recomiendo, estaba yo en la cama con mis dientes lavados y el reloj de cuco marcaba la una y media. Como no tengo que madrugar me suelo acostar tarde y disfrutar de los placeres del silencio nocturno. Cené 4 horas antes y me tuve que levantar, ponerme la bata y seguir viendo la serie en la cocina porque me entró un hambre que no pude controlar: no hay capítulo en el que no salgan comiendo. El hambre me controló a mí, y no me comí un yogur desnatado ni una manzana (cosas que sorprendentemente tenía en el frigorífico). Me decidí por unos panecillos con pasas untados con foie de pato y salpicado de mermelada de frambuesas. No lo había hecho en la vida, y encima con los dientes ya «lavaitos». Yo soy de las que tienen el frigorífico amplio, con mucho espacio y poco que contar, como el cerebro de un reguetonero. Me gusta coleccionar tarros de pepinillos caducados y sobres de ketchup, por si acaso. Pero como no puedo ir al súper día sí día no pues tengo el frigorífico como no se ha visto en la vida, que ya ni veo el bote de pepinillos del ’98. Una de mis aficiones preferidas cuando voy a casa de otros es mirar dentro del frigorífico, sobre todo el de familias con más de 2 miembros: poesía para mis ojos.
Lo de la otra noche me hizo pensar en la relación íntima que tienen la comida y la televisión. ¿Cuándo se puso de moda el gusto y la estética por la comida? Pues yo creo que todo empezó allá en los años 65-70, que fue cuando salieron más o menos las primeras retransmisiones en color, en las que la comida era más apetecible y llamativa. De hecho en el año 1973 se estrenó La Grande Bouffé (La gran comilona) y puede que fuera la primera película en la que la comida es el hilo conductor de la historia. (Los datos están contrastados por mi gata Martina y su colega Siro, por lo que no son muy fiables. No soy historiadora ni especialista en cine, así que me disculpo si fallo en mis conclusiones. Si he acertado ruego me envíes un email).

Pero por favor, ¿Sale comiendo Humphrey Bogart en Casablanca? ¿O Clint Eastwood en La muerte tenía un precio? Bebían, fumaban y mascaban tabaco, poco más. No se ponían a comer bollitos de canela en la merienda. ¿Has visto comer alguna vez a Chuck Norris? Lo de Chuck Norris era broma, no lo he podido evitar. Quería haceros ver que en las películas de antes de los años 70 la comida no era importante y acompañaba poco o nada a la historia principal. Actualmente en las pelis y series la comida es el centro de atención, y de fondo hablan y se mueven, y a veces hasta hay alguna buena actuación. Cuando tenías que cazar o labrar la tierra para poder alimentarte, se comía por necesidad, lo que había y cuando el hambre apretaba. Después se convirtió en placer, en celebración, en arte, en ciencia, en investigación, marketing, publicidad, alergias, obesidad, engaño,… A ésto hemos llegado.
Y para muestra un botón: la tarta de cerezas y los dónuts de Twin Peaks, la pizza en Las tortugas Ninja, los dónuts en Los Simpsons, la comida para llevar en Big Band Theory, los gofres en Stranger Things y la Coca cola en tu pulsera del hospital cuando naciste.

¿Has visto a Sheldon hacer alguna vez unas lentejas? Es lo primero que te enseña tu madre cuando te vas de casa. ¿Y unas carrilleras con patatas? En la vida. No tienen perdón de Dios. En la serie en un 95% siempre se les ve con comida para llevar, porque son americanos. Si fueran de España, con lo que ganan los científicos, sólo tendrían para un menú-ahorro del Burguer King una vez a la semana y sin helado de postre. Así estamos, acojona virus.
Está claro que nos la están colando, nos están dando gato por liebre, peor que el timo de la estampita, nos la están dando con queso. ¿Sois conscientes, no? Pues piensa en todo esto cada vez que veas algo en la caja tonta y te levantes inconscientemente a picar algo en la cocina. Algo de luz veo al final del túnel últimamente con el movimiento Realfood: comida real, no procesada, alimentos frescos y de temporada. Esto junto con un poquito de ejercicio físico diario y podremos lucir y sentirnos como un ser divino y saludable. Sé como Johnny Weissmuller: un tío sanote y tonificado. Seguro que no comía Huesitos después de las 00:00 h. Lo malo de esta historia «healthylifestyle» es que no es tan rentable como la que nos están vendiendo.

He puesto en negrita todos los alimentos que no son saludables: «técnica lectora disuasoria publicitaria». A ver con cuál vas a caer. Y por favor, no te pongas como la boya del Tinto y piensa si realmente tienes hambre o no. No compres lo que no deberías comer y ponte la foto de Johnny Weissmuller en la puerta del frigorífico. Vino tinto sí se puede, que te hace sonreír. ¡¡Y muévete un poquito hijo/a mío/a!!