Hace cincuenta años, era casi habitual que un niño o niña fuera bautizado con un nombre compuesto, especialmente para honrar a familiares fallecidos o para mantener vivas tradiciones religiosas. En los años 60 los usaban casi la mitad de la población, aunque esa costumbre se ha diluido hasta apenas el 14 % entre los nacidos desde … Sigue leyendo No me llames Dolores